La Cueva Pintada es mucho más que un yacimiento arqueológico: es un espacio para soñar, para viajar a través del tiempo, para sentir una cultura que sigue viva
Localizada en el municipio de Gáldar, la Cueva Pintada es un gran conjunto arqueológico de cuevas y casas de habitación que conforma uno de los espacios patrimoniales fundamentales de Canarias por sus características, la suma de sus componentes y, como extraordinario añadido, por la belleza intrínseca de sus elementos decorativos. Es, a la vez, paradigma de la puesta en valor del patrimonio de Canarias conciliando conservación e investigación con la divulgación y conexión con el circuito económico y turístico de las islas.

A mediados del siglo XIX, debajo del desmonte de un regadío dedicado al cultivo de tuneras y cochinilla, apareció uno de los hitos arqueológicos más importantes de la historia de nuestras islas: una cueva excavada en la toba, profusamente decorada con pinturas geométricas, en colores rojo y blanco, rodeada de un poblado de casas de piedras que fue surgiendo a medida que fueron desarrollándose las intervenciones arqueológicas en el pasado siglo XX y continuadas hasta nuestros días.
La importancia del enclave es tal que ya fue declarada Monumento Histórico-Artístico en el año 1972, trece años antes de que se redactara y aprobara la ley 16/1985 de 25 de julio de Patrimonio Histórico Español.
Desde entonces, la Cueva Pintada ha pasado por sucesivos programas de investigación supeditados a la conservación y musealización del espacio, hecho que se concretó en 1987, año en el que se incluye a la Cueva Pintada en el gran proyecto de Plan Nacional de Parques Arqueológicos. Se configuró, finalmente, como Museo y Parque Arqueológico en el 2006, año en que abrió sus puertas a los visitantes.
Hoy en día, la Cueva Pintada es un yacimiento arqueológico en desarrollo, un proyecto de investigación vivo musealizado. Una experiencia extraordinaria que permite compaginar todos los objetivos incluidos en la idea de Patrimonio Cultural: descubrir, conservar, investigar y divulgar.
Tras el descubrimiento original, el desmonte perimetral del espacio fue mostrando una serie de estructuras arquitectónicas. De ellas y de su entorno inmediato se rescató abundante material cerámico y lítico, entre ellos ruedas de molino, así como idolillos y pintaderas, otros registros arqueológicos de ajuar diario y, al principio de su descubrimiento, se rescataron momias y posible ajuar funerario por lo que la función ritual de alguno de sus espacios era más que una probabilidad.

Las cronologías más antiguas parecen ubicarse en el siglo VII de la era, llegando hasta el siglo XV. Sobre su morfología y características arquitectónicas, las “casonas” presentan plantas cruciformes y de planta curva. Otras tenían forma de hemiciclo y también aparecen estructuras elipsoidales. Algunas presentan suelos empedrados y, también, agujeros de poste para la compartimentación de los espacios interiores. También se observa la presencia de muros de cerramiento.
Es importante recordar que el poblado de la Cueva Pintada pertenecía al gran núcleo aborigen de Agáldar. Su estudio no debe desligarse de las dinámicas sociales, económicas, culturales y poblacionales del resto de espacios arqueológicos relacionados con el cantón, comarca o guanartemato galdense. Su aparición, cercano a las laderas del Barranco, no es más que una muestra del poblamiento y ocupación territorial de la sociedad aborigen de todo el gran espacio que conformó la primitiva Agáldar.

En este caso, parece que la Cueva Pintada funcionaría como eje aglutinador del complejo poblacional. Su funcionalidad ritual (y habitacional) se refuerza con la observación de la organización arquitectónica de las “casonas” que aparecen más concentradas y unidas entre sí a mayor cercanía tenían con la gran gruta.
La gran Cueva es una gran oquedad excavada que aparece profusamente decorada con pintura bitonal o policroma. Parece que la función religiosa o ritual se circunscribiría a la sala decorada ya que el resto de las dependencias parece relacionarse con lo habitacional y el almacenaje. La plasmación de estas pinturas rupestres requería de la preparación de la pared homogeneizándola con un llagueado de mortero. Posteriormente se enlucía la superficie con arcilla. Una vez hecho esto, se esbozaban los dibujos y se aplicaba posteriormente la pintura. Los colores utilizados eran el rojo (procedente del almagre o arcilla roja) y blanco (arcillas blanquecinas). El negro que aparece no es producto del mismo pintado sino por causas naturales.
Los investigadores piensan que las pinturas son un ideograma (la representación de una idea). Una de las hipótesis manejadas es que, probablemente, sea una representación relacionada con una medición temporal, un calendario lunar y solar.
Una de las prioridades básicas del equipo de investigación y conservación era la importancia de la preservación del complejo de pinturas y, a la vez, continuar excavando e investigando el conjunto del poblado sin que este hecho afectara a las manifestaciones rupestres.
Como se comentó anteriormente, en el entorno de la gran cueva decorada aparecieron casas adosadas, en un número cercano a las sesenta estructuras. Varios de los espacios habitacionales aparecen construidos con sillares labrados y a base de grandes rodados de basalto y sillares de toba, en la técnica de la piedra seca. Todo parece indicar que, en conjunto, constituían un espacio urbano.

Entre el registro inmueble aborigen rescatado destaca la presencia de cerámica prehispánica (con superficies bruñidas y la decoración pintada); pintaderas e idolillos (sellos de barro cocido con decoración geométrica); industria lítica (basaltos, fonolitas y vidrios volcánicos, todos tallados); industria ósea (punzones, espátulas, agujas…) así como restos malacológicos decorados (Phorcus atratus).
En resumen, estamos ante uno de los lugares más importantes, a todos los niveles, de Canarias. Un espacio de investigación y aprendizaje, de disfrute y ocio, a la vez que un espacio identitario del pueblo canario. Se ha creado y acondicionado un yacimiento arqueológico articulado como espacio musealizado, de recibimiento y visita, representativo y comprensible, sostenible gracias a las infraestructuras de las que se ha dotado y que sigue documentando información para la ciencia histórica y para el conocimiento. Un espacio paradigmático que debe ser modelo e impulso para la conservación y valoración del patrimonio cultural de Canarias.

Bibliografía recomendada
BELTRAN-MARTÍNEZ, A.; ALZOLA-GONZÁLEZ, J. 1974: “La Cueva Pintada de Gáldar”. Monografías Arqueológicas XVII.
DEL-POZO, S.; RODRÍGUEZ-GONZÁLVEZ, P.; HERNÁNDEZ-LÓPEZ, D., ONRUBIA-PINTADO, J.; GONZÁLEZ-AGUILERA, D. 2019: “Sensor fusion for 3D archaeological documentation and reconstruction: case study of “Cueva Pintada” in Gáldar, Gran Canaria”. Int. Arch. Photogramm. Remote Sens. Spatial Inf. Sci., XLII-2/W15.
ONRUBIA-PINTADO, J. 1995: “Celso Martín de Guzmán, historiador de la cultura”. Trabajos de Prehistoria, 52. Nº 2.
ONRUBIA-PINTADO, J.; RODRÍGUEZ-SANTANA, C; SÁENZ-SAGASTI, J. 2004: “El proyecto Cueva Pintada y la arqueología prehispánica de Gáldar (Gran Canaria). Balance y perspectivas de dos décadas de investigaciones”. Anuario de Estudios Atlánticos, 50.
RODRÍGUEZ-SANTANA, C; SÁENZ-SAGASTI, J.; ONRUBIA-PINTADO, J. 2017: “Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, Gáldar (Gran Canaria)”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 35.
RODRÍGUEZ-SANTANA, C; SÁENZ-SAGASTI, J.; ONRUBIA-PINTADO, J.; ANTONA-DEL-VAL, V.; MORENO-SÁNCHEZ; I. 2007: Guía de la visita. Museo y parque Arqueológico de la Cueva Pintada. Gáldar, Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria.
Webgrafía
Cabildo de Gran Canaria. Patrimonio Histórico
Cabildo de Gran Caranari. Web Oficial de Turismo de Gran Canaria
Sitio oficial del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada (Cabildo de Gran Canaria)
Ubicación
La Zona Arqueológica de la Cueva Pintada de Gáldar se ubica en la cornisa Norte de Gran Canaria y se formó en el Ciclo Roque Nublo (Serie Roque Nublo, Plioceno) junto a las unidades piroclásticas derivadas de ese ciclo, con posibles coberturas superficiales más jóvenes. Está excavada en depósitos volcánicos piroclástico-alterados (tobas/tufas y materiales volcánicos blandos como capas de ceniza y lapilli).
La vegetación del entorno, perteneciente al piso basal o infracanario (105 m.s.n.m.) es el resultado del clima del Norte insular (más húmedo que el Sur) y de siglos de uso humano (cultivo de platanera, huertos y plantaciones), con algunos parches de flora autóctona transformada y sustituciones por especies ornamentales y agrícolas. Esto ha modificado por completo el contexto biológico en el que se movía la población aborigen relacionada con la Cueva Pintada.

Resolución
Descripción de los bienes culturales
El patrimonio arqueológico de Canarias está integrado por los bienes muebles e inmuebles pertenecientes a las poblaciones aborígenes de Canarias, cuyo estudio exige la aplicación de metodología arqueológica y que se encuentren en la superficie, subsuelo, medio subacuático o hayan sido extraídos de su contexto original.
El poblado de La Cueva Pintada es uno de los yacimientos más importantes de todo el archipiélago canario, no sólo por sus dimensiones e interés científico, sino por albergar uno de los más singulares ejemplos del arte aborigen, la Cueva Pintada. Se ubica dentro de la histórica ciudad de Gáldar, muy cerca de la plaza de Santiago.
Dentro del conjunto troglodita destaca, especialmente, la gran cueva que da nombre a todo el grupo, la Cueva Pintada. Descubierta en 1862 a raíz de unos trabajos agrícolas, presenta una decoración a partir de pinturas en rojo y blanco, sobre fondo negro, con motivos exclusivamente geométricos, entre los que destacan los círculos concéntricos, triángulos enfrentados por su base, líneas quebradas y horizontales, etc.
El conjunto del “poblado” está conformado por un grupo de cuevas excavadas, junto a más de medio centenar de construcciones de superficie (casas de piedra) y con espacios domésticos situados al aire libre. Estas agrupaciones, según varios autores, han merecido el calificativo de “protourbanas” dada la complejidad estructural y organizativa que muestran.
Las interpretaciones dadas a la gran cueva son muy dispares: cueva funeraria, lugar sagrado, vivienda, etc. Esto viene propiciado por la escasez de datos arqueológicos ya que el interior de la cueva fue expoliado tras su descubrimiento.
Las excavaciones sistemáticas desarrolladas desde finales de los años ochenta localizaron y permitieron exhumar numerosas estructuras habitacionales en piedra seca de diversa tipología que se encontraban bajo los bancales de plataneras enterradas a varios metros de profundidad. Las plantas más frecuentes siguen la tónica descrita para otros yacimientos: presencia de una planta cuadrangular principal a la que se adosan otras estancias, una o dos, normalmente, de dimensiones más reducidas.
Uno de los rasgos más singulares del poblado lo constituyen las técnicas constructivas documentadas casi con exclusividad en las casas de este enclave. Por ejemplo, hay recintos cuyas paredes están formadas casi íntegramente por cantos de basalto a las que se añaden otros elaborados a partir de sillares labrados.
Algunas de estas paredes muestran en su interior enjalbegados de almagre, así como enlucidos en los que se aprecian restos de pinturas. También se han encontrado áreas al aire libre interpretadas como cocinas colectivas que muestran en el suelo evidencias directas de fuegos así como gran cantidad de fragmentos de cerámicas, algunas de ellas prácticamente completas.
En las excavaciones de este yacimiento se han recogido una ingente cantidad de materiales. Así, el repertorio de recipientes cerámicos, por ejemplo, es cuantioso, como también lo es el conjunto de «pintaderas» o «ídolos» de diversa tipología recuperados en este entorno. Del mismo modo, los trabajos arqueológicos han puesto al descubierto numerosas semillas (trigo y cebada), molinos, etc. Entre el registro carpológico destacan, además, los restos de dátiles que, por primera vez, demuestran la recolección de estos.

Amenazas
La Ley 11/2019 de 25 de abril de Patrimonio Cultural de Canarias protege todos los Bienes de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica para evitar su destrucción o deterioro y, con ello, la pérdida del valor patrimonial que tienen. (Para saber más pulsa aquí).
El espacio patrimonial, aunque está musealizado, tiene riesgos relacionados tanto por las propias características de los elementos arqueológicos como por las circunstancias del entorno y de las agresiones ocurridas en el pasado. Se redactó un Plan Especial, documento técnico de ordenación y catalogación, que incluye determinaciones de protección, accesos y prescripciones para obras y conservación del entorno.
Las especiales características de la Cueva Pintada incluyen un control de la lluvia, la luz y la humedad del yacimiento mediante la instalación de una gran cubierta. La necesidad de estabilización del microclima interno se realiza con un plan de conservación preventiva monitorizado permanente que incluye, entre otros elementos, sensores de humedad relativa y temperatura en el interior del recinto y en puntos críticos del soporte rocoso. Hay registros periódicos de prevención de daños, mantenimiento preventivo de impermeabilizaciones y sistemas de evacuación de agua de la cubierta, zonificación de accesos y control del flujo de visitantes limitando la permanencia y número de personas en el espacio arqueológico, gestión de la vegetación y control de raíces para mantener una franja sin árboles de gran porte alrededor de la estructura, así como inspecciones estructurales y geotécnicas permanentes.
Delimitación
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