«Los propios mayores de La Aldea pedían ser grabados para que su saber no se perdiera»

Jose Pedro Suárez Espino, alma máter de la Fundación Proyecto Comunitario de La Aldea, que ha creado 16 museos vivos de cultura popular, nos cuenta los orígenes y la historia de esta iniciativa que ostenta el Premio Canarias

Jose Pedro Suárez Espino, alma máter de la Fundación Proyecto Comunitario de La Aldea, que ha creado 16 museos vivos de cultura popular, nos cuenta los orígenes y la historia de esta iniciativa que ostenta el Premio Canarias

José Pedro Suárez Espino, cuya labor dio pie a la Fundación Proyecto Comunitario de La Aldea, junto a su esposa, Lidia Esther Sánchez González, lleva décadas recuperando y reivindicando el patrimonio cultural inmaterial de este pueblo grancanario. Un trabajo que comenzó en los años 80 con la convicción de que la cultura tradicional es «la identidad de los pueblos» y que hoy se materializa en 16 espacios museísticos, grabaciones históricas y proyectos educativos que integran a mayores, jóvenes y niños.

Suárez Espino, maestro de formación, entrevistado en la serie Ciencia y Patrimonio, del Programa Enseñas Patrimonio, explica cómo en los años 80 del pasado siglo el conocimiento escolar estaba «encerrado en libros de texto peninsulares, con vocabulario ajeno». Por ello, decidieron «salir de las cuatro paredes» y buscar el saber en la tradición oral de los ancianos, muchos de los cuales no sabían leer y escribir pero dueños de una memoria prodigiosa con romances, cuentos, leyentas ,canciones…

«Nuestros mayores atesoraban lo que hoy la UNESCO considera patrimonio inmaterial: la oralidad, los romances, los cuentos, las leyendas», asevera, sentado en un viejo pupitre del hoy Museo de La Escuelita, rodeado de objetos que había en la antigua escuela rural.

El reto para los iniciadores de este proyecto fue incorporar ese legado a los currículos educativos, logrando que los niños valoraran a sus abuelos como fuentes de conocimiento.

A principios de los años 90, el proyecto se propuso grabar a los mayores, muchos ya centenarios, que pedían: «Grábeme, no quisiera que conmigo se fuera lo que aprendí de mis padres». Pero para entonces, la tecnología de grabación no era tan fácil como hoy en día, por lo que contactaron con una empresa especializada en grabaciones de campo, que aceptó hacer las entrevistas a los mayores a cambio de comercializarlas para museos y universidades y dejar el material documental en bruto para la fundación.

Contaron con el apoyo de Lothar Siemens, estudioso del folklore canario, musicólogo y compositor, que recibió en 2014 el Premio Canarias de Patrimonio Histórico.

El resultado fue un disco histórico, presentado en el Museo Canario con los protagonistas: los ancianos de La Aldea. Andando el tiempo, la fundación recibió el Premio Canarias en 2005, que recogieron 13 personas en representación de todo el pueblo, rompiendo el protocolo oficial.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando el pastor Isidro recreó un canto de arada en un escenario, cerrando los ojos para imaginar su yunta. Con el primer premio de Etnografía del Cabildo, compraron bueyes y recrearon oficios tradicionales, dando origen a los museos vivos.

Suárez Espino afirma que para entender este proyecto hay que tener en cuenta varios factores en el devenir histórico de este municipio. En primer lugar, la ubicación geográfica de La Aldea, incomunicada por tierra y por mar buena parte de su historia, lo que propició «una economía solidaria» y un espíritu comunitario que conservó muchas tradiciones orales.

Otro factor fue su Historia, luchando contra el sometimiento de la nobleza terrateniente desde el siglo XVII. Tal es asi que en 1927 un decreto del ministro Galo Ponte expropiaba la histórica Hacienda Aldea de San Nicolás , de 1.950 hectáreas, y las repartió , junto con el agua, entre los 400 agricultores que la cultivaban.

Y el tercer factor es la llegada de mano de obra incluso de otras islas, como muchos arrieros de Lanzarote y Fuerteventura, que echaron raíces en La Aldea, lo que explica la riqueza del patrimonio de la cultura oral aldeana.

Este maestro jubilado destacó que su mayor ilusión es que toda esta labor de rescate patrimonial le sobreviva a él y a quienes la pusieron en marcha: «Yo espero que que este proyecto continúe porque de alguna manera perpetuarlo en el tiempo es perpetuar para siempre la memoria de tantas personas que han pasado por aquí y que nos han legado todo ese patrimonio para la generaciones futuras».

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