«Yo por este deporte doy la vida», afirma, a sus 80 años, esta jugadora aún en activo en el club El Socorro, de Güímar, que rememora su lucha por que las mujeres pudieran federarse
«Yo por este deporte doy la vida», afirma, a sus 80 años, esta jugadora aún en activo en el club El Socorro, de Güímar, que rememora su lucha por que las mujeres pudieran federarse
Maragarita Risco García es una de las jugadoras en activo más veteranas de la bola canaria, un deporte diferente al que se practica en otros lugares del mundo, pues cuenta en el Archipiélago con su estilo y sus reglas propias.
Consciente de mantener un patrimonio cultural de las islas que le ha dado muchas vivencias y amistades, se emociona durante la entrevista al afirmar, con la hondura de esas reflexiones que salen del alma: » Si me faltara este deportes, ya no sería Margarita; doy la vida por la bola canaria».

Y es que, incansable y contra viento y marea, Margarita lleva lanzando bolas 45 años, y así sigue con 80 años, junto a otras compañeras, tuvo que luchar por que a las mujeres se les permitiera federarse.
Además, nos cuenta que fue la primera mujer que arbitró bola canaria y petanca en Tenerife, y, unas veces jugando y otras de árbitra, se ha recorrido casi todo el Archipiélago.
«Arbitraba gratis, porque entonces no se cobraba nada, y una lo hacía por sacar adelante este deporte de nuestras islas», evoca, con orgullo, al tiempo que recuerda la necesidad de divulgar más la bola canaria entre las jóvenes generaciones.
Conversamos con ella durante un partido amistoso con su equipo, la U.D Socorro bola Canaria y petanca del barrio de El Socorro, en Güímar. Margarita es natural de Arona, vive en Santa Cruz de Tenerife y sus ratos deportivos los pasa, feliz, en este rincón de la costa güimarera.








