Aún hace demostraciones para visitantes en su telar de siempre. Es sobrina de Valentina, la recordada folclorista, con quien actuó para Evita Perón en 1947 en Gran Canaria.
Aún hace demostraciones para visitantes en su telar de siempre. Es sobrina de Valentina, la recordada folclorista, con quien actuó para Evita Perón en 1947 en Gran Canaria.
A sus 95 años, Mercedes Casañas Hernández nos abre las puertas de su taller en Sabinosa (El Hierro), para mostrar el que ha sido el oficio de toda su vida, tejedora al más puro estilo tradicional.
La conversación, animada por su lucidez y su entusiasmo vital, recorre casi un siglo, entre recuerdos y reflexiones filosóficas sobre las cosas esenciales de la vida.
Evoca sus vivencias en este pueblo alongado al abismo y lleno de historia y tradiciones, y que llegó a tener 700 habitantes gracias al pastoreo y la agricultura.
Aprendió a tejer lana ayudando a su madre a hacer los mañuelos

Nos habla de su tía, Valentina, la recordada tocadora y cantadora del folklore herreño, con quien, a los 17 años, salió por vez primera de la isla para bailarle a Evita Perón en su escala en Gran Canaria (1947). Y nos relata las historias de curaciones, que vio con sus propios ojos, en el famoso Pozo de la Salud, en la costa del lugar, gracias a sus curativas aguas.
Mercedes deja en esta entrevista una sarta de consejos a las jóvenes generaciones: “El dinero hace falta, pero la felicidad no está en el dinero, pues vale más comerte una papa sola a gusto, que no tener mucho dinero y que no te la puedas comer».
El baile para Evita Perón con su tía Valentina
Mercedes recuerda a su tía Valentina como una mujer que llevaba la música y el folclore «de nacimiento». «Ella murió aquí, en esta casita», explica con emoción antes de evocar cómo comenzó la trayectoria de quien acabaría convirtiéndose en la cantadora y tocadora más laureada del folclore herreño. Según relata, fueron las reuniones populares en los molinos las que despertaron aquella vocación: «Se reunían y se ponían a tocar un cacharro y bailaban el tango y esas cosas. Ahí siguió, le gustó, la animaron y ahí fue
Para Mercedes, el éxito de Valentina estaba cantado: «Ella nació con eso y no sabía leer ni escribir. Animaba a la gente. Esto es que se ve que nació con eso». Recuerda que su tía dominaba el tambor como nadie y que era capaz de interpretar todas las piezas tradicionales. También rememora con orgullo los numerosos viajes que realizó representando a la isla: «Fue a ‘Tenderete’, a Las Palmas, a Santa Cruz,a Venezuela….».
Mercedes conserva especialmente vivo el recuerdo de la primera vez que salió de El Hierro junto a Valentina para actuar en Gran Canaria durante la recepción a Eva Perón en 1947. «Yo tenía 17 años… Cuando Evita Perón se bajó del avión, le hicimos un homenaje, bailando».
Confiesa que aquel viaje supuso descubrir un mundo completamente distinto. «Nunca había salido de aquí y no sabía cómo era el mundo. Ir a Las Palmas nos parecía una cosa del otro mundo». Incluso evoca, con sentido del humor, la impresión que le causó ver aterrizar un avión: «Dijimos: ‘¡Ay!, eso parece una paloma volando'».
El Pozo de La Salud
Entre sus recuerdos más arraigados figura el antiguo funcionamiento del Pozo de La Salud, cuando aún era un lugar abierto para cualquiera que necesitara beber o buscar alivio: «Allí estaba un cubo, un vaso, un jarro de aluminio y el balde con sus sogas para que todo el que pasara sacara agua». Las aguas se tomaban para purgarse: «Siempre tomábamos agua en ayunas para limpiar el estómago»,
Mercedes afirma haber sido testigo de numerosas curaciones que atribuye a las aguas del manantial. «Yo vi gente llegar allí con unas muletas, cojitos, enfermos. Llegó uno con las manos que no las podía poner derechas, hasta el punto de que tuvo que venir la mujer a vestirlo y darle de comer. Pero los tres o cuatro baños ya las podía mover».
También le viene a la memoria el caso de una mujer, cuyo marido era el más rico de Frontera, que recuperó la movilidad después de acudir al balneario. «Dicen que a los tres baños dijo: ‘Ay, Eulogio, yo me siento mejor, manejo un montón los pies’. Y cuando salió de ahí, salió caminando».
Entre las historias que más le impresionaron figura la de un médico de Tenerife. «Me dijo: ‘Yo soy médico, trabajo en La Candelaria’. Vino con una muleta porque estaba cojo y decía que llevaba tiempo tomando pastillas. Oyó la propaganda de que en El Hierro había un pozo que curaba y decidió venir». Según cuenta Mercedes, el propio facultativo reconoció su sorpresa tras mejorar su estado de salud con la aguas del pozo: «Ahora camino sin muletas ni nada. ¿Qué digo ahora a mis compañeros del hospital en Tenerife?», rememora.
Asegura que podría estar contando historias de este tipo y no acabaría: «Hubo muchos, muchos, a los que curó el Pozo de La Salud».

Su filosofía de vida
A sus 95 años, Mercedes lamenta que las nuevas generaciones hayan perdido parte de los valores éticos que en su generación se seguían: «La gente hoy está perdida, no las reconozco. Ya no valora las cosas que se hacían antes». Considera que la sociedad ha cambiado profundamente y recuerda una época marcada por la ayuda mutua entre vecinos: «En la familia éramos muy unidas. Si uno necesitaba una taza de gofio o un vaso de azúcar, el vecino se lo prestaba. Ahora primero lo dejan caer al suelo que dártelo».
Por eso insiste a sus nietos: «Observen a la gente mayor. Algún día se acordarán de todo lo que les estoy diciendo igual que me pasó a mi con mi abuela, que yo me reía de sus consejos porque pensaba que nunca me haría vieja».
Su mensaje final es una reivindicación de la sencillez, del patrimonio heredado y del trabajo artesanal. «La felicidad no está en el dinero. Vale más comer a gusto una papa sola que tener mucho dinero y no poder comer». También anima a los jóvenes a mantener vivas las tradiciones que marcaron generaciones enteras de herreños. «Se debe ayudar la gente joven, que se anime, que le vayan enseñando para que las trradicionesn no se pierda, que recuerden cómo se vestía, cómo se comía, cómo era la vida de antes». Para Mercedes, ese legado constituye una riqueza mucho más valiosa que cualquier bien material.







