Rosa Fregel, genetista de la ULL, investiga los componentes genéticos de la población canaria actual y el poblamiento aborigen de las islas
Rosa Fregel, genetista de la ULL, investiga los componentes genéticos de la población canaria actual y el poblamiento aborigen de las islas
Rosa Fregel y su equipo de Genética en la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna desarrollan una investigación muy interesante en torno a dos líneas fundamentales: en primer lugar, de dónde vinieron los primeros habitantes de Canarias y, en segundo lugar, su pervivencia en los genes de la población canaria actual.
Fregel protagonizó en 2022 uno de los documentales de la serie Ciencia y Patrimonio, promovida por el Programa Enseñas Patrimonio.
Desde la perspectiva del ADN mitocondrial, que determina los linajes maternos (es decir, la herencia de los actuales canarios por línea materna), esos valores de contribución aborigen alcanzan el 50 por ciento. «Es decir, que el 50 por ciento de los canarios tendría un ancestro maternal aborigen», afirma la genetista.

En cambio, por lo que respecta al cromosoma Y, que se hereda por vía paterna, la contribución aborigen a los genes de la población canaria está por debajo del 10%.
Fregel aclara que esta «asimetría sexual es típica de poblaciones que son el resultado del colonialismo europeo; es decir, una población que se forma mayoritariamente por mujeres indígenas y hombres colonos europeos».
En un cálculo global de toda la población canaria, sobre el genoma completo, los valores de pervivencia genética aborigen son intermedios, «en torno a un 18-20-25 por ciento, dependiendo de la isla».

Durante esta entrevista, realizada por Eduardo Mesa, apunta que estudiar la procedencia genética de los canarios en la actualidad es una tarea compleja, porque a Canarias llegaron grupos étnicos «que a su vez llevaban mezclándose desde tiempos prehistóricos; es decir, podemos tener linajes maternos norteafricanos que pueden provenir de población de la Península Ibérica».
En el futuro, expone Fregel, «si disponemos de datos de calidad, podremos empezar a explorar si es posible diferenciar qué parte viene de Europa, qué parte viene del tráfico de esclavos y qué parte se corresponde con la supervivencia de linajes aborígenes».
Diferencias por islas
El componente genético también presenta diferencias por islas. «En Gran Canaria, Tenerife y La Palma —islas con muchos recursos—, la población presenta una alta variación genética, lo que normalmente se corresponde con un grupo de tamaño considerable, capaz de retener esa característica a lo largo del tiempo», apunta Fregel.
En cambio, para las islas de Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y, sobre todo, El Hierro, «detectamos muy poca variación genética». Y tal es así que en el yacimiento de Punta Azul en El Hierro, «todos los individuos tenían la misma molécula de ADN mitocondrial»
Esto es indicativo «bien de una arribada de población muy pequeña a esas islas, o bien de algún proceso de reducción de la población brusca a lo largo del periodo de ocupación, que podría ser por algún evento natural, por malas cosechas o por sequías…».
Llegados a este punto, esta bióloga destaca la importancia de contar con más datos de ADN «y, sobre todo, más datos de carbono-14, para empezar a entender cómo evolucionó la población aborigen y si realmente se mantuvo estable desde su llegada a las islas en los primeros siglos de la era hasta la llegada de los europeos».








