Este artesano nonagenario empezó en el oficio con 18 años y no ha dejado de elaborar cestas de palmera, en Haría, cerca de la casa de César Manrique, quien la hacía encargos
Este artesano nonagenario empezó en el oficio con 18 años y no ha dejado de elaborar cestas de palmera, en Haría, cerca de la casa de César Manrique, quien la hacía encargos
A sus 90 años, cuando recibió a Enseñas Patrimonio, con las manos curtidas por siete décadas en el oficio, aún mantiene abierto su sencillo taller, en el histórico pueblo de Haría, un oasis de casas blancas y palmeras.
Eulogio Concepción es el último cestero de Lanzarote.

Tinerfeño de nacimiento, pues vino al mundo en Güímar, sus padres lo llevaron desde muy pronto a la Isla de los Volcanes.
Vive y trabaja junto a la casa museo de César Manrique, quien le encargaba cestas y del que tiene muchos recuerdos.
Su arraigo a este oficio tradicional es tan firme como el de las palmeras al sediento suelo de los volcanes.
De este árbol extrae la materia prima para sus cestas. Las elabora con la misma ilusión que cuando, con 18 años, hizo la
primera.
Y se desvive por enseñar lo que sabe, con la esperanza de que la cestería tradicional de la isla no se pierda para siempre.»
En Haría se le ha homenajeado con una escultura a tamaño real, que representa a Eulogio en la postura y el oficio que lo ha hecho famoso en toda la isla: sentado y haciendo cestas.









